|
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Día de los niños en Cuba
Cualquier esfuerzo es poco para que nuestras niñas y niños pasen un día feliz, de ahí que este domingo se dupliquen las posibilidades de esparcimiento para ellos.
Publicado:18/7/2010 Mariela Pérez Valenzuela
A Sandra le encantan los fines de semana, pero este domingo “deseo que llegue más rápido”, le dijo a sus abuelos, mientras Erik ya guardó su trusa para ir a la playa y en la cuadra de Frank, aunque los pequeños no lo saben, los adultos les preparan una fiesta.
Y es que, como cada año, este tercer domingo de julio se celebra el Día de los niños en Cuba. Un día especial para ellos, quienes recién acaban de concluir un intenso curso escolar, y también para los que convivimos con sus ocurrencias, travesuras, su inteligencia que sorprende…
Cualquier esfuerzo es poco para que nuestras niñas y niños pasen una jornada feliz; de ahí que este domingo se dupliquen las posibilidades de esparcimiento, que de hecho, ya son múltiples en estos meses de vacaciones: obras de teatro, cine, parques de diversiones, playa, fiestas infantiles, visitas a museos, títeres, festivales del papalote, juegos de participación, en fin, opciones para todos los gustos.
En Cuba todos los días se dedican a los niños: por su bienestar y felicidad trabajan sus padres y abuelos, los educadores que reciben a miles de ellos cada amanecer con un beso en la mejilla; los médicos que los curan; los payasos que los hacen reír, los obreros que confeccionan sus uniformes escolares, una prenda que tanto gustan lucir cuando van camino a la escuela.
Es difícil oír decir a un niño cubano que no es feliz. Ese estado de ánimo que en la adultez nos damos cuenta puede quebrarse en un instante no es algo en lo que piensan, y no es solo porque sean pequeños, sino porque sus “desvelos”, por decirlo de alguna manera, están relacionados con obtener buenos resultados académicos, ser cumplidores en la escuela, vivir en el respeto a sus padres, tener amigos, aprovechar al máximo los horarios de juego.
A diferencia de millones de su misma edad que viven en otras regiones, los niños cubanos no tienen que abandonar los estudios para ponerse a trabajar a fin de ayudar al sustento familiar, ni mueren a causa de enfermedades prevenibles. Por el contrario, cuando nacen son vacunados contra 12 dolencias, reciben asistencia médica gratuita, la mejor atención hospitalaria, si fuera preciso. Atención odontólogica tampoco les falta, ni los costosos tratamientos para mejorar alguna irregularidad en la dentadura.
Ellos no están amenazados de caer en redes de prostitución forzada infantil, un problema antiguo acrecentado en algunas áreas del planeta, y que hoy constituye uno de los negocios más rentables y al parecer menos perseguidos y castigados.
Todo eso debido a que los gobiernos en países industrializados, según la Organización de Naciones Unidas (ONU), apenas comienzan a aprobar leyes para reprimir el tráfico humano.
Son tristes las historias de niñas y niños golpeados, amenazados de muerte e incluso violados por los traficantes humanos si no cumplen las reglas de un “juego” en el que no pidieron participar.
Tristes realidades que nada tienen que ver con la de los infantes en esta Isla, pequeña por su extensión, pero gigante por su humanismo. |
|
||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||
Directora:
Noevia Ichazo Rodríguez, Editora Jefa: Lídice
Valenzuela García |