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No ver nada es, sin duda alguna, una estrategia comunicativa con la que Maikel parte de un potencial ejercicio de recepción: No ver para poder sentir
Publicado: 5/2/2010 Ortelio Rodríguez Alba webradio@metropolitana.icrt.cu
La Habana.-No encuentro mejor título para la recientemente inaugurada exposición del pintor cubano Maikel Herrera que su provocadora confesión: No veo nada… No ver nada es, sin duda alguna, una estrategia comunicativa- y pictórica, por supuesto- con la que Maikel parte de un potencial ejercicio de recepción…No ver para poder sentir que es, en el arte, lo más importante, realmente lo que define su intrínseca naturaleza.
No veo nada es, por otra parte, la suspicaz respuesta de Maikel anticipándose a una recepción de públicos aleatorios a los que ahora se convida a una nueva etapa de su producción artística.
Continuar viendo equivaldría a reconocer la figuración personal del artista, sus Príncipes Enanos de especial encanto y aceptación inmediata; su paleta policroma; sus miradas teñidas de ternura y levedad aunque siempre con un guiño de suspicacia innegable…
Ahora redescubrimos a un Maikel seducido por el territorio de la abstracción; atento a sus procedimientos técnicos: dripping, esgrafiado, mancha multiforme, sugerencia simbólica en el uso del color, paleta abierta a los sentidos y a la provocación…
Y, a decir verdad, su encanto, el encanto de Maikel pintor se agranda, no disminuye…Es la pintura ahora quien protagoniza el gesto y estimula la visualidad; eso sí, una visualidad participativa y rica en matices a la que hay que entregarse con los ojos abiertos…y la mente…también…
El artista se ocupa en explicar que no se trata de un cambio radical sino de una evolución. Una suerte de “terapia”, precisa, un juego; un experimento.
Y el público, en sentido general, lo ha aceptado: ha aceptado las libertades tomadas por el artista que durante años practicó una iconografía cálida y sobrecogeradora, dominada por rostros de niños con una carga existencial incuestionable y, a la vez, portadora de una singular belleza.
Medianos y grandes formatos dominan el conjunto ahora presentado en la Galería Galiano de esta ciudad. Conjunto en el que la técnica mixta sobre lienzo o cartulina y los dibujos ganan particular énfasis a través de una gama cromática restringida.
En un espacio museográficamente acertado, destaca un trabajo que retoma la imagen de un Príncipe Enano-familiar al público –, pero esta vez con roces de orientación abstracta que sitúan la obra en esa zona límite de la creación entre la estetización y la creación de estructuras perceptivas.
Salud y buena suerte a esta etapa evolutiva en la obra de Maikel Herrera.
Que sus duendes y ángeles continúen susurrándole al oído nuevas señales para su futura creación. |
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