El
ejercicio pictórico de Gilberto Frómeta: notas para
una aproximación
Geometría erótica
Pintor intrínsecamente experimental, siempre situado
al borde de un nuevo cambio ideoestético, la obra de
Frómeta permanece vigente en la recepción del
espectador contemporáneo.
Publicado: 2/3/2009
Ortelio Rodríguez Alba
alba@bellasartes.co.cu
La
Habana.-
Un
rasgo característico de la obra de Gilberto Frómeta lo
es el asumir con singular desenfado tanto el realismo
como la abstracción, e incluso, su combinación armónica.
Virtuoso del dibujo, su estilo se destaca por la
destreza en la manipulación de los diferentes
procedimientos calcográficos.
Perteneciente a la primera graduación de
la
Escuela Nacional de Arte en 1967,
Frómeta complementa posteriormente sus estudios en
el Instituto Superior de Arte de
La Habana
en 1984.
Lua
de Oporto
Su obra pictórica se identifica con el uso de
texturas y el predominio de la espontaneidad propia
de un inquieto y laborioso creador. Ha recorrido
distintas disciplinas: pintura, dibujo, grabado,
fotografía y diseño gráfico.
Audaz experimentador del vínculo fotografía–pintura,
en la obra de este artista se estima el manejo de
diversos soportes: tela, cartulina o el uso de la
imagen, fijada a las sustancias químicas
convenientes al proceso de laboratorio. Suele
obtenerse, por esta vía, una distorsión no grotesca
de la impresión; recurso vinculado con su labor de
diseñador gráfico, que influye notablemente en las
composiciones de los años setenta tan apreciadas por
el arte cubano de esa etapa.
Las búsquedas formales le han dotado de una depurada
técnica en la utilización de la fotografía, donde la
elaboración y la experimentación matizan el proceso
creativo. Su método, si bien no es nuevo, adquiere
una dimensión importante en su personal concepción
estética.
En muchas de estas piezas ha sustituido pigmentos
tradicionales (óleo o tempera) por las tonalidades
logradas a partir de la emulsión y las químicas
fotográficas, consiguiendo efectos sorprendentes.
Gerardo Mosquera, importante crítico de arte y
curador, comenta al respecto: En Cuba, nadie ha
llevado tan lejos la investigación de los vínculos
creativos entre foto y pintura.
Río
Bravo a la Patagonia
En la pieza Desde el Río Bravo hasta
la
Patagonia, emblemática de
algunos de los procedimientos anteriormente
comentados, se aprecia la diestra utilización de sus
inquietudes experimentales. Esta obra constituye un
hito al abordar el tema social y político, logrando
una efectividad comunicativa singular no siempre
conseguida por otros seguidores de esta corriente
durante los años 70.
Responde a una etapa donde la presencia de líderes,
héroes y mártires, conforman el nutriente de su
producción artística. El asesinato del presidente
Allende le motiva la vinculación de éste con otros
próceres de Nuestra América, en una composición que
agrupa a 5 figuras sobresalientes de la historia
independentista latinoamericana: Simón Bolívar,
Benito Juárez, José Martí, Ernesto Ché Guevara y
Salvador Allende –inmersos en un paisaje unificado.
La crítica considera a la obra un ejemplo feliz de
aproximación al tema político, con un tratamiento
audaz logrado a base de sinceridad y acertada
conjunción de lo grandioso y lo humano.
La última etapa de Frómeta se determina por su
incursión en la abstracción. A través de sus labores
apreciamos como su obra puede ostentar esa rara
mezcla inaugural de conmoción y desafío,
características señaladas del arte abstracto. Ello
le evita precipitarse al decorativismo estéril en
que una parte de la pintura contemporánea, afiliada
a esta vertiente, ha asumido como ágil solución y
puerta expedita al mercado del arte.
Son fehacientes en las piezas abstractas de Frómeta,
los influjos de la corriente matérica informalista,
donde parecen advertirse guiños de Tapies, uno de
sus principales exponentes; sospecha que se
comprueba sobre el lienzo en la práctica de técnicas
como el collage, el grattage, el encolado de
superficies o la manipulación y ensamblaje de
volúmenes y objetos, así como el uso de materiales
prosaicos: saco, retazos de tela u otras tejidos en
combinación con los pigmentos.
Pintor intrínsecamente experimental, siempre situado
al borde de un nuevo cambio ideoestético, la obra de
Frómetra permanece vigente en la recepción del
espectador contemporáneo.