La Habana.- Si algo amerita a la
educación en Cuba es el balance
o evaluación constante de la
actividad laboral que ejecutan
todos los imbricados durante los
11 meses lectivos; es que la
Educación está en la mira
perenne de la familia, y en el
incesante cambio y
transformación que reciben las
agendas a ejecutar de los
directivos, con vistas a
hacerla, cada hora del día, más
perfecta.
Por eso cada etapa de cierre de
curso pasa por la preparación de
las evaluaciones finales, la
cuenta de los acumulados, y la
suma de las calificaciones para
la conformación de los
escalafones, y los índices y
promedios totales, así como por
la preparación, con seminarios
de hasta tres jornadas, de la
próxima contienda académica que
es mitad docencia, mitad tejer
el alma de los educandos, en un
proceso ascendente de
crecimiento de los valores que
acompañarán a ese futuro
profesional, técnico u obrero.
Durante los seminarios de
preparación se pertrecha a los
directores de escuelas y de los
15 municipios de la provincia de
Ciudad de La Habana de las
herramientas fundamentales y de
lo novedoso que tendrá la etapa
siguiente, así como se les
evalúan las deficiencias que han
tenido para fortalecer el
trabajo en cada dimensión, y
entrar de lleno en las
transformaciones que siempre
acompañan al sistema cubano de
enseñanza y que reajusta medidas
y disposiciones, que otrora
fueron exitosas, y que pueden
contribuir a soluciones
definitivas.
Es el caso de la creación de la
escuela formadora de maestros
para adolescentes que hayan
concluido el noveno grado, en
cuya instalación, en cuatro
años, se prepararán técnicos
medios en pedagogía para
impartir clases, con este título
en preescolar, y las enseñanzas
primaria y especial, así como
educadoras en Círculos
Infantiles.
Esos jóvenes podrán continuar
estudios en cualquiera de las
licenciaturas afines con esos
niveles y la Media Superior.
El Ministerio de Educación, se
supo en ese seminario, tendrá
entre sus prioridades
desarrollar el próximo curso una
cultura económica en cada
centro, la que permitará entre
alumnos, profesores y
trabajadores de las escuelas
reconocer en el ahorro un hábito
de vida incorporado al plantel
para, en garantía de la calidad,
conservar los recursos no
gastables que da el Estado, cada
septiembre, entre los que están
los libros de textos, pupitres,
artículos de laboratorios,
medios audiovisuales y otros.
Será continuidad el trabajo de
captación de jóvenes para las
carreras pedagógicas; y no sólo
para éstas, sino también para la
enseñanza técnica en
especialidades muy necesarias
para el país, como la economía,
la contabilidad, la industria,
la agricultura y la
construcción.
En este cierre de curso en que
se han visto favorecidas las
enseñanzas primaria y secundaria
básica, con la reinserción de
miles de jubilados al sector,
como maestros, y la segunda
edición del contingente José
Martí de docentes para
secundaria, no se aspira a menos
que a llevar lo académico de la
mano de lo agradable para
aprender.
No es hacer del maestro un mago,
pero sí un profesional creativo,
que motive, convide al escolar a
asistir y aprender en una
escuela como la cubana, que
tiene, con humildad, de todo
para crecer.