La Habana.- Por estos días de julio suelen converger diversos acontecimientos de importancia para la vida de los cubanos y las cubanas, amén de que la mayoría esté de vacaciones por ser cuando recesan las escuelas de diferentes niveles y el propio verano invita al descanso en la playa o en el campismo, a la lectura de un buen libro, a visitar museos, teatros, sitios históricos y otros lugares de interés, a presenciar un espectáculo deportivo, en fin, a la recreación sana y culta.
Pero es la época en que también en nuestras universidades o centros educacionales se efectúan los actos de graduaciones o de fin de curso, para poco después muchos educandos, como miembros de las Fuerzas de Acción Pioneril (FAPI), de las Brigadas Estudiantiles de Trabajo (BET) o de las Brigadas Universitarias de Trabajo (BUT), dedicar algunos días a prestar su ayuda en sectores económicos y sociales, en tareas relacionadas con el ahorro, la recuperación de materias primas o la lucha antivectoria.
A lo anterior se suman los actos de reconocimiento a los centros o entidades Vanguardias o Destacados en la emulación de sus respectivos sindicatos, los juegos escolares nacionales y los tradicionales carnavales en ciudades o localidades diversas, que en el caso de la ciudad de La Habana, debido a las limitaciones de recursos, en los últimos años se han desarrollado a nivel de municipios, Consejos Populares o barrios.
En julio muchos colectivos laborales pasan balance a los resultados de su desempeño en el primer semestre, ahora con la peculiaridad de que la situación obliga a trabajar con mayor eficiencia, disciplina, productividad, calidad, ahorro, organización y racionalidad, y donde existan potencialidades, incrementar la sustitución de importaciones y las exportaciones en aras de aportar más ingresos en divisas y ocasionarle menos gastos al país.
En este mes, y para aprovechar mejor el período de lluvia, se recrudece el programa de reforestación, en el que la capital debe sembrar más de mil hectáreas, con dos millones y medio de plantas de unas 50 variedades frutales y forestales.
Por estos días, en saludo a la efeméride del Moncada, en la provincia se inauguran obras de la salud, la educación, de los servicios y de otros sectores; se intensifica la batalla higiénica y epidemiológica en las comunidades con vistas a prevenir el virus de influenza A H1N1, el dengue y el VIH-SIDA, y los Comités de Defensa de la Revolución, al calor también del aniversario 50 de su fundación, limpian, embellecen y engalanan las cuadras con banderas cubanas y del 26 de Julio.
Suele ser el mes en que diversos centros de trabajo, organismos y organizaciones agasajan a los asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, y expedicionarios del yate Granma.
Pero este julio tuvo para los cubanos y las cubanas una connotación especial, de extraordinario regocijo y motivación: la reaparición en la vida pública del Comandante en Jefe Fidel Castro, al visitar el Centro Nacional de Investigaciones Científicas, el Centro de Investigaciones de la Economía Mundial y el Acuario Nacional, al comparecer en la Mesa Redonda Informativa de la televisión cubana, y al sostener un encuentro con nuestros embajadores en la sede de la Cancillería.
Y como siempre lo hizo, el máximo líder de la Revolución no ha dejado de combatir, de denunciar y alertar al mundo de los nuevos peligros que acechan, ya sea el de una nueva guerra nuclear alentada por los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN, o el de la desaparición de la especie humana si sigue destruyéndose el medio ambiente.
De manera que entre celebraciones o festejos por una vez más merecer la condición de Provincia Destacada en la emulación del 26 de Julio, y en medio del necesario descanso de miles de compatriotas, la capital sigue en pie de lucha, pues queda mucho por hacer; todavía no se alcanzan los niveles deseados en materia de eficiencia, disciplina, organización, calidad, productividad y exigencia, de control de los recursos y de la batalla contra el delito y las ilegalidades.
La dirección del país ha llamado a ser de éste realmente un mes de victorias, en el que sin fanfarrias ni vanaglorias cada cual contribuya desde su puesto de trabajo o trinchera a dar lo mejor de sí, a tomar conciencia del momento histórico que viven Cuba y el mundo, y en consonancia ser consecuente en el actuar diario.